¿Qué programas de IA está utilizando la policía en el mundo para combatir el crimen organizado?
Los casos de estudio demuestran la efectividad de las nuevas tecnologías contra los grupos antisistémicos
Cuando hablamos de inteligencia artificial, solemos pensar en chatbots, imágenes generadas o algoritmos de redes sociales. Pero hay otra dimensión de esta tecnología que avanza en silencio y con consecuencias jurídicas enormes: la IA que usan las policías del mundo para infiltrar, mapear y desmantelar redes de crimen organizado.
No es ciencia ficción. No es el futuro. Ya está pasando, con nombres de operaciones reales, imputados en tribunales y sentencias dictadas.
Este artículo te explica primero qué herramientas existen y luego te cuenta los casos más impactantes donde esa tecnología llegó hasta el estrado judicial.
PARTE I: El arsenal tecnológico
1. Palantir Gotham — el cerebro que lo conecta todo
Si hay una empresa que encarna la fusión entre inteligencia militar e investigación criminal, esa es Palantir. Fundada con capital inicial de la CIA, su sistema Gotham es utilizado por el FBI, el NYPD, el LAPD y la agencia de inmigración ICE en Estados Unidos.
¿Qué hace exactamente? Conecta puntos que nadie más puede conectar. Integra registros de llamadas, actividad financiera, redes sociales, datos de vigilancia y antecedentes penales en un único mapa visual. En asociación con el FBI, Palantir desarrolló herramientas que detectan anomalías en los flujos de comunicación y visualizan estructuras completas de redes criminales. Eso fue decisivo para desmantelar varios sindicatos de cibercrimen.
Más recientemente, desde 2018, el servicio de investigación criminal del IRS de EE.UU. usa la plataforma de Palantir para rastrear el lavado de dinero, el fraude tributario y los flujos de criptomonedas ilícitas, analizando millones de registros de distintas bases de datos federales simultáneamente.
2. Clearview AI — reconocimiento facial a escala planetaria
Clearview AI raspó más de 3.000 millones de rostros de fuentes públicas de internet, Facebook, YouTube, Google Images, registros de arrestos, sin el consentimiento de las personas retratadas. Con esa base de datos, construyó un motor de reconocimiento facial que hoy usan más de 3.000 departamentos policiales en EE.UU., además del FBI, el ICE y el Servicio Secreto.
La potencia real de Clearview no está solo en identificar una cara: al hacer coincidir un rostro, el sistema accede automáticamente a un perfil conductual completo, que incluye arrestos previos, afiliaciones a pandillas conocidas y patrones de desplazamiento.
El uso de esta herramienta, sin embargo, es profundamente controvertido. El Innocence Project documentó al menos siete arrestos erróneos derivados de reconocimiento facial, seis de los cuales involucraron a personas negras. Un caso emblemático de tecnología poderosa con garantías procesales insuficientes.
3. PredPol / Geolitica y ShotSpotter — la policía antes del crimen
Estas plataformas aplican el aprendizaje automático a datos históricos de criminalidad para predecir dónde es más probable que ocurra un delito. El LAPD las ha utilizado para anticipar zonas de riesgo y desplegar patrullas de manera preventiva. Pero descontinuó su uso, en abril de 2020, entre otras razones porque una auditoría de la Inspección General determinó que era muy difícil medir si realmente ayudaba a reducir la criminalidad.
La lógica es estadística: si en el último año ocurrieron múltiples robos en cierta esquina los viernes por la noche, el algoritmo lo detecta y emite una alerta. En zonas donde se implementó, algunos estudios reportan reducciones de hasta un 25% en los delitos callejeros.
El problema, ampliamente documentado, es que estas herramientas pueden perpetuar sesgos raciales: si los datos históricos reflejan una vigilancia desproporcionada de ciertas comunidades, el algoritmo simplemente reproduce y amplifica esa injusticia.
4. Cellebrite Pathfinder — la forense del siglo XXI
Cuando la policía incauta un teléfono, ya no le toma semanas extraer la información relevante. Cellebrite Pathfinder usa IA para analizar en horas lo que antes tomaba meses: mensajes, ubicaciones, fotos, correos, redes sociales y llamadas, cruzando automáticamente los datos con los de otros dispositivos del caso.
Esta herramienta fue clave en un caso de tiroteo masivo en Michigan en 2021: antes del juicio de 2024, el equipo fiscal usó Pathfinder para reconstruir la línea de tiempo de los hechos y demostrar qué sabían y cuándo lo sabían los padres del agresor. Sin IA, ese vínculo probablemente no habría sido establecido con la precisión que el jurado requería.
5. Análisis de criptomonedas con IA — seguir el dinero invisible
El dinero ilícito ya no viaja solo en maletines. Hoy circula en Bitcoin, Monero y docenas de otras criptomonedas a través de mixers, billeteras anónimas y exchanges poco regulados. Las policías respondieron con herramientas de IA especializadas para rastrear transacciones en blockchain, detectar patrones de lavado y identificar el momento en que el dinero ilegal entra al sistema financiero formal.
Empresas como TRM Labs y plataformas integradas en JCODE, el equipo conjunto del FBI contra opioides y crimen en la dark web, han transformado esta capacidad en el arma más efectiva contra el narcotráfico digital. El dinero siempre deja rastro, ahora la IA lo encuentra.
6. Análisis masivo de mensajes cifrados — cuando el secreto se rompe
Esta es quizás la categoría más disruptiva de todas. Cuando las policías europeas lograron infiltrar plataformas de comunicación cifrada creadas por criminales para criminales, el desafío fue descomunal: millones de mensajes en decenas de idiomas esperaban ser procesados.
La solución fue la inteligencia artificial. Sistemas de procesamiento de lenguaje natural capaces de leer, clasificar y vincular automáticamente conversaciones en 33 idiomas distintos, identificando patrones, jerarquías organizacionales y la planificación de delitos. Lo que sigue en la Parte II es el resultado de esa capacidad.
PARTE II: Cuando la tecnología llegó a tribunales
Caso 1 — La caída de EncroChat y Sky ECC: el mayor golpe al crimen organizado europeo
Imagina una empresa que fabrica teléfonos especiales, sin GPS, sin cámara, sin posibilidad de instalar aplicaciones externas, con una tecla que borra todo el contenido de un solo toque. EncroChat vendía esos dispositivos a 1.000 € la unidad, más una suscripción de 1.700 € por 6 meses. Sus únicos clientes eran criminales.
En 2020, las policías de Francia y los Países Bajos infiltraron silenciosamente los servidores de EncroChat durante meses. Interceptaron y analizaron millones de mensajes de más de 60.000 usuarios activos en toda Europa, narcotraficantes, traficantes de armas, lavadores de dinero, asesinos a sueldo. La IA procesó ese torrente de datos, clasificó las conversaciones y trazó redes completas de organizaciones criminales.
El resultado inmediato fue devastador para el crimen organizado: más de 746 arrestos solo en el Reino Unido, la incautación de más de 2 toneladas de drogas ilegales, decenas de millones de euros en efectivo y la destrucción de 19 laboratorios de drogas. En los Países Bajos, más de 100 detenidos. En Francia, Suecia y Noruega, decenas más.
Muchos criminales, al enterarse de la caída de EncroChat, migraron a Sky ECC, otra plataforma cifrada. En 2021, las policías de Bélgica, Francia y los Países Bajos la infiltraron también, monitoreando el flujo de aproximadamente 70.000 usuarios durante semanas.
El resultado judicial más emblemático llegó en octubre de 2024: el Tribunal de Primera Instancia de Bruselas condenó a 119 personas en el llamado “Juicio Encro”, uno de los más grandes en la historia de Europa, tras 16 meses de audiencias que incluyeron narcotraficantes, traficantes de armas y hasta un inspector de la policía de Bruselas que filtraba información a los criminales.
Nota procesal importante: la admisibilidad de la evidencia obtenida mediante estas infiltraciones masivas es actualmente uno de los debates más álgidos en los sistemas penales europeos. Defensores han cuestionado si la “vigilancia masiva” de plataformas enteras, que incluye a usuarios que podrían no ser criminales, es compatible con el Estado de Derecho.
Caso 2 — La ‘Ndrangheta desarticulada: 2.700 policías, 132 detenidos
La ‘Ndrangheta es considerada la organización criminal más poderosa de Europa. Nacida en Calabria, Italia, tiene tentáculos en el narcotráfico global, la extorsión, el lavado de dinero y la infiltración en la economía legal.
El 3 de mayo de 2023 ocurrió algo sin precedentes. Más de 2.700 policías realizaron simultáneamente redadas coordinadas en múltiples países europeos. El resultado: 132 detenidos, empresas y propiedades incautadas y el desmantelamiento de la red de narcotráfico de cocaína más grande del continente.
La investigación había sido posible gracias, entre otros elementos, al análisis de comunicaciones cifradas en EncroChat y Sky ECC. Europol y Eurojust coordinaron equipos conjuntos de investigación, y la IA procesó un volumen de datos que ningún equipo humano habría podido analizar en tiempo útil.
Entre los detenidos, figuras que llevaban años prófugas: Edgardo Greco, fugitivo de la ‘Ndrangheta durante casi 17 años y condenado a cadena perpetua por un doble homicidio de 1991; y Rocco Morabito, uno de los narcotraficantes más buscados de Europa.
Caso 3 — Operación RapTOR: la dark web ya no es un refugio seguro
La dark web siempre se vendió como un territorio inexpugnable: anonimato garantizado por la red Tor, pagos en criptomonedas imposibles de rastrear, vendedores y compradores que nunca se ven las caras. La Operación RapTOR demostró que era un mito.
Liderada por el FBI a través de su equipo JCODE, Aplicación Conjunta contra Opioides y Crimen en la Dark Web, y con la coordinación de Europol, la operación utilizó herramientas de IA para rastrear transacciones en la blockchain, identificar patrones de comportamiento de los usuarios y cruzar inteligencia de cuatro continentes simultáneamente. Los resultados anunciados en mayo de 2025 fueron históricos:
● 270 arrestos en EE.UU., Austria, Brasil, Francia, Alemania, Países Bajos, Corea del Sur, España, Suiza y Reino Unido
● Más de 200 millones de dólares en moneda y activos digitales incautados
● Más de 2 toneladas métricas de drogas
● 144 kilogramos de fentanilo o narcóticos adulterados con fentanilo
● Más de 180 armas de fuego
Las condenas ya comenzaron. En California, dos hombres recibieron 17 y 15 años de prisión por vender pastillas adulteradas con fentanilo a más de 1.000 clientes en los 50 estados de EE.UU. En Nueva York, Rui-Siang Lin, conocido como “Pharoah”, se declaró culpable de narcotráfico, lavado de dinero y venta de medicamentos adulterados: había operado Incognito Market, una plataforma que entre 2020 y 2024 movió más de 100 millones de dólares en transacciones de drogas.
La clave tecnológica del caso, según los propios investigadores, fue identificar el momento en que las criptomonedas entraban en el sistema financiero formal: ahí la IA encontraba el nombre real detrás del alias.
Caso 4 — Operación Borrelli: 540 millones de dólares en fraude cripto desmantelado
En junio de 2025, la Guardia Civil española, con el apoyo de Europol y de policías de Estonia, Francia y EE.UU., anunció el desmantelamiento de una red criminal que había defraudado a más de 5.000 víctimas en todo el mundo por 460 millones de euros, alrededor de 540 millones de dólares, mediante plataformas falsas de inversión en criptomonedas.
La investigación, iniciada en 2023, se basó en el análisis de flujos financieros con IA: la tecnología identificó patrones de movimiento de fondos a través de múltiples jurisdicciones, exchanges y billeteras digitales que habrían sido imposibles de seguir manualmente.
Cinco personas fueron arrestadas, tres en las Islas Canarias y dos en Madrid, en junio de 2025.
Caso 5 — Matrix caída: 2,3 millones de mensajes en 33 idiomas
En diciembre de 2024, policías de los Países Bajos, Francia, Lituania, Italia y España anunciaron el desmantelamiento de Matrix, otra plataforma de comunicación cifrada utilizada exclusivamente por criminales. Solo se podía acceder por invitación y una suscripción de seis meses costaba entre €1.300 y €1.600.
Las autoridades monitorearon el servicio durante tres meses y, con ayuda de herramientas de IA, descifraron más de 2,3 millones de mensajes en 33 idiomas. Los mensajes, dijo Europol, estaban vinculados al narcotráfico internacional, al tráfico de armas y al lavado de dinero. Se incautaron €145.000 en efectivo y medio millón de euros en criptomonedas.
Para cerrar: la IA como arma de doble filo
Algo fundamental que no puede obviarse en este panorama: la misma IA que usa la policía la usa también el crimen organizado.
Europol advirtió en su informe de 2025 que la inteligencia artificial está “turboalimentando” el crimen organizado: deepfakes para extorsión, clonación de voz para estafas, automatización de ataques de phishing en múltiples idiomas, lavado de dinero mediante activos digitales. El informe revela que hoy solo se logra confiscar alrededor del 2% de los ingresos ilícitos globales, cifra que evidencia cuánto queda por hacer.
Nos encontramos, en palabras de Europol, en una “carrera armamentista digital” en la que el Estado de Derecho compite contra organizaciones con acceso a capital, tecnología y talento de primer nivel.
Las preguntas jurídicas que todo esto plantea son enormes: ¿Puede una condena penal basarse en evidencia procesada por un algoritmo que nadie puede auditar? ¿Es legítima la vigilancia masiva de plataformas enteras para atrapar a algunos de sus usuarios? ¿Qué pasa cuando la IA se equivoca y un inocente termina detenido?
Esas preguntas son las que los sistemas penales del mundo, incluido el chileno, tendrán que responder en los próximos años.
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