Cuando hablar con una IA puede romper el secreto profesional
El caso Heppner advierte un nuevo riesgo para abogados y clientes: una consulta jurídica hecha a un chatbot público puede no estar protegida como comunicación confidencial.
El caso comenzó en el marco de una investigación penal por fraude. Bradley Heppner, ex CEO de una empresa financiera en quiebra, usó Claude, de Anthropic, después de recibir una citación del gran jurado y de saber que era el objetivo de la investigación.
Según su defensa, Heppner ingresó en la IA la información que le dieron sus abogados y generó documentos sobre posibles estrategias de defensa, que luego compartió con ellos. El gobierno obtuvo esos documentos mediante una orden de registro y solicitó que se declarara que no estaban protegidos.
El caso United States v. Heppner fue resuelto por el juez Jed S. Rakoff, de la U.S. District Court for the Southern District of New York. La opinión escrita se emitió el 17 de febrero de 2026.
Este caso es relevante porque, según comentarios jurídicos, sería una de las primeras decisiones federales en Estados Unidos que aborda directamente si las conversaciones con una IA generativa pueden estar protegidas por el attorney-client privilege o por la doctrina del work product.
El juez rechazó la protección por secreto profesional abogado-cliente por tres razones principales:
Claude no es abogado. La comunicación no fue entre el cliente y el abogado. El juez consideró que el hecho de que la IA no fuera un abogado bastaba para descartar el privilegio.
No existía una expectativa razonable de confidencialidad. El usuario utilizó una plataforma de IA de un tercero. Además, la política de privacidad de Anthropic permitía recopilar datos, utilizarlos y compartir información con terceros, incluidas las autoridades, así como en litigios.
La IA no se utilizó para obtener asesoría jurídica de un abogado. Aunque Heppner después compartió los resultados con sus abogados, eso no hacía que esas comunicaciones fueran privilegiadas. Además, sus abogados no le indicaron que usara Claude.
También se rechazó la protección por la work product doctrine porque los documentos no fueron preparados por los abogados, ni por encargo de ellos, ni reflejaban directamente la estrategia o las ideas del abogado defensor.
¿Qué es la doctrina del work product?
La work product doctrine es una regla del derecho procesal estadounidense que protege ciertos materiales preparados por un abogado, por una parte o por sus representantes, en anticipación de un litigio o durante un litigio.
En resumen: no todo lo que una parte prepara para defenderse en juicio puede ser exigido por la contraparte mediante la discovery, que es el proceso en el que las partes presentan sus argumentos y defensas.
El objetivo es que el abogado pueda preparar el caso con libertad, sin que la contraparte acceda fácilmente a su estrategia, teorías, notas, análisis o líneas de defensa.
La formulación clásica proviene del caso Hickman v. Taylor, de la Corte Suprema de EE.UU.
Se suele distinguir entre dos niveles de protección:
Fact work product
Estos materiales incluyen hechos, entrevistas, cronologías, documentos preparados para el litigio, informes, recopilaciones o antecedentes. Se puede determinar si la contraparte demuestra una necesidad importante y que no puede obtener la información por otros medios con mucha dificultad.Opinion work product
Esta es la parte más protegida. Incluye las ideas, teorías jurídicas, estrategias, opiniones o razonamientos del abogado. Normalmente recibe una protección casi total.Por eso, aunque el imputado usó un chatbot con “contenido jurídico”, el tribunal concluyó que ello no era suficiente para aplicar la work product doctrine: los documentos no fueron preparados por el abogado, ni por encargo del abogado, ni reflejaban directamente la estrategia del abogado defensor.
Una equivalencia aproximada en la tradición continental sería la protección de la estrategia de defensa, de los borradores internos, de las notas de preparación del juicio y de los análisis reservados del abogado. En Estados Unidos, sin embargo, funciona como una doctrina procesal específica dentro del sistema de descubrimiento.
Una salida a pesar de todo
Un matiz importante: el juez dejó abierta otra posibilidad. Si el abogado hubiera indicado al cliente que usara una herramienta de IA bajo ciertas condiciones, la IA podría haber funcionado como un agente técnico del abogado, como un intérprete, contador o consultor. Sin embargo, eso no ocurrió en este caso.
Por eso, es mejor confiar en tu abogado de carne y hueso.



