Las cárceles del siglo XXI ya no son simples lugares de castigo, son laboratorios de control, de poder y, en demasiados casos, de fracaso institucional.
Cómo el mundo encierra al crimen organizado
Las cárceles del siglo XXI ya no son simples lugares de castigo, son laboratorios de control, de poder y, en demasiados casos, de fracaso institucional.